La primera bolsa de valores con empresas vinculadas a la economía del bien común

02/06/2015 - laprimera.es

Valencia podría ser la primera ciudad europea en acoger una bolsa de valores que acoja las empresas que funcionen con los criterios de la economía del Bien Común, gracias a la iniciativa de Francisco Álvarez Molina, exdirector de la Bolsa de Valencia y exvicepresidente de la Bolsa de Paris.

La economía del bien común es un modelo alternativo impulsado por Christian Felber. Nacida en 2010, intenta buscar un camino intermedio entre el capitalismo y el comunismo. La EBC es un modelo económico, pero es también una herramienta concreta que permite construir un modelo económico con rostro humano. Nació hace cuatro años y ya da muchos resultados: más de 1 700 empresas apoyan la iniciativa. Algunos municipios se están convirtiendo en «municipios del bien común». Incluso ya hay una primera región en Italia, y una región austríaca tiene el programa guber- namental fundamentado en la EBC. Cada vez más universidades impulsan proyec- tos de investigación de enseñanza, implementación y difusión pública del modelo económico del bien común. En Alemania, los financia el Ministerio de Educación.

Francisco Álvarez conoce bien el entramado económico actual. Tras ser vicepresidente de la Bolsa de París y consejero-director de la Bolsa de Valencia, en 2000 abandonó una trayectoria bursátil de treinta años y se unió a la teoría de la Economía del bien común (EBC). Se trata de una propuesta nacida en Alemania en 2008, y que defiende el cambio del modelo económico actual. La EBC entiende el dinero como un medio para alcanzar el máximo bienestar social, no como un fin en sí mismo.

Álvarez, que actualmente es consultor de ética corporativa, presidente de Ética Patrimonios y embajador de la Economía del Bien Común en España, explicó en una cena tertulia en la Fundación Coso que la idea ya se está madurando en la Unión Europea. En este mercado alternativo de valores cotizarían empresas que generan bienestar social e incorporan criterios de solidaridad, cooperación y sostenibilidad en lugar de competencia, ánimo de lucro y egoísmo.

Sería una bolsa no especulativa e implicaría condiciones para los accionistas en cuanto a permanencia en la sociedad, a fin de garantizar estabilidad y la consecución del fin último del mercado: facilitar la participación de la ciudadanía en la financiación y crecimiento de empresas comprometidas con los principios de la Economía del Bien Común.

Para estimular la aparición y crecimiento de este tipo de empresas, Álvarez propone que disfruten de ventajas fiscales y contratos preferentes con la Administración. Las empresas recibirían una calificación en relación con indicadores relacionados con el respeto al medio ambiente, la calidad de las condiciones laborales a partir de la consideración de los trabajadores como fuente de riqueza y no como simple mano de obra, la igualdad de salarios entre hombres y mujeres, su nivel de transparencia y democracia interna, lo cooperantes que sean con otras compañías similares y el valor social que aporte la labor que realizan.

En la ciudad de Valencia se encuentra la sede de la recién creada Asociación Federal Española para el Fomento de la Economía del Bien Común que cuenta ya con más de 100 empresas.


Tags:   Junio 2015    Economía   

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