Plantas de biomasa " el calor del futuro "

31/10/2014 - laprimera.es

¿Cuándo veremos en la Comunidad Valenciana estos district heating que relegarán el gas y el petróleo?

La primera experiencia en tierras valencianas la encontramos en Forcall, un pueblo de Castellón donde una caldera de biomasa, con astillas como combustible, lleva agua caliente y calor a la escuela y la residencia de ancianos. También Náquera cuenta con una planta piloto que produce pellet y un carbón vegetal «único en el mundo». Otros municipios empiezan a contemplar la biomasa en su crecimiento industrial y las tres diputaciones estudian con el colectivo forestal y el naciente lobby bioenergético las zonas en las que podrían instalar plantas biomásicas.

Uno de los retos de la biomasa es extender las plantaciones de cultivos ecológicos para evitar una de las desventajas de esta energía renovable, que es la toxicidad de algunas de las sustancias incineradas. El otro objetivo es dar a conocer a la sociedad este tipo de combustibles que pueden utilizarse tanto a nivel particular como a gran escala, planteando grandes proyectos a las administraciones públicas.

Cualquier vivienda unifamiliar, chalé o casa mínimamente espaciosa puede contar con su caldera de biomasa, que viene a costar entre 2.000 y 6.000 euros según tamaño y diseño. Una inversión que se rentabiliza a medio plazo, cuando se reduce la factura de la energía térmica «en un 50% en el caso del pellet y hasta en un 80% en el caso de la astilla». De hecho, muchas urbanizaciones o piscinas públicas cuentan ya con su caldera bioenergética. El siguiente paso es promover la instalación de plantas de biomasa que conduzcan la energía térmica mediante tuberías a núcleos urbanos e industriales.

El presidente del lobby bioenergético valenciano, Juan Galiano ,  tiene claro que la energía biomásica puede llegar a toda la Comunidad mediante una red de tuberías que, «según el diámetro y la obra civil, saldría a unos 200 euros el metro». Con estas cuentas, «unos 200.000 euros el kilómetro». Los ayuntamientos y las corporaciones provinciales ya hacen números para que en los próximos años, tanto las viviendas particulares como las empresas e instalaciones rurales disfruten de «un calor mucho más saludable que el propano». Hablamos de los district heating o redes de calor tan habituales en el norte de Europa.

Defiende el presidente provisional del lobby un modelo «basado en recursos renovables en el que se ahorra, se crea empleo, se mantiene la población en las zonas rurales, se reducen las emisiones de CO2, se protege el paisaje y se evitan incendios». Así lo entiende Europa, que en su Plan de acción sobre la biomasa apunta que entre el 44% y el 65% de la energía renovable que se consume en la UE es por este procedimiento. También contempla reducir el impacto ambiental en países punteros como Francia, Alemania, Italia, Polonia y Rumanía.

 


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